La arepa ha resultado ser nuestro plato más universal. Me cuentan de una arepera en Helsinki cuya gran atracción es la Sami, en honor a los indígenas que viven al norte de Noruega, Suecia y Finlandia, donde salta y hace cabriolas el mejor salmón de Europa. Uso la palabra indígena con precaución, pues se ha convertido en un adjetivo que encasilla minorías maltratadas. Un diccionario que define “indígena” como “un habitante nativo del país”, ofrece dos ejemplos del empleo de la palabra que revelan los avatares de su condición: “Una vez desarmados, el ejército pasó a cuchillo a los indígenas”. “Bartolomé de Las Casas era consciente en el siglo XVI de lo que se hacía con los indígenas". Los adecos decían en el siglo pasado que el venezolano nace con una arepa bajo el brazo. Aún es cierto, pero solo se da cuenta cuando emigra y ya no las consigue; entonces monta una arepera, como la del maracucho que prepara la suculenta Sami rodeado de nieves casi perpetuas y ...